Política vs Religión

Existe un famoso dicho popular que dice que si quieres tener una amistad larga y duradera con alguien, nunca debes discutir de política o religión con dicha persona. Investigando sobre el tema en la web (porque se llama Web, no Internet), me encontré una pregunta en Yahoo! Respuestas, en la que un usuario preguntaba que si a la gente le gustaba discutir sobre esos temas. Muchos contestaron su opinión (tantos como los que no contestan cuando alguien hace una pregunta realmente interesante), pero la única respuesta inteligente que encontré la dio una usuario que simplemente contestó: “No. Me da flojera”.

Política y religión son dos temas que a través de los años se han considerado incompatibles, como si fueran los famosos opuestos eternos agua y aceite. Pero nada más alejado de la realidad, como últimamente se puede dar cuenta quien ponga algo de atención en el acontecer mundial y nacional. Y como la historia también nos ha demostrado innumerables veces.

¿Qué me llevó a escribir esta vez sobre estos dos temas que normalmente no son de mi gusto? Pues un comentario que recientemente escuché sobre las “opiniones” sobre medios publicitarios de ciertos políticos. Y con esto no me refiero al caso de Códice como medio impreso. De hecho el comentario fue sobre otra publicación local. Su director me contó que un partido no quiso anunciarse en sus páginas debido a que ya se anunciaba uno de sus contrincantes, y que además, cuando se la acercó, alejó la publicación de él como si hubiera sido impresa con tinta de gripe porcina.

Para alguien que sepa algo sobre medios publicitarios o mercadotecnia, este tipo de comentario no puede más que causar risa. Y para alguien que ha estudiado los orígenes evolutivos del pensamiento religioso, solamente comprueba una vez más que los políticos parecen ser una especie que está un poco más por debajo de la ya de por sí poco evolucionada especie auto nombrada homo sapiens. Y no solo los políticos, también muchos de sus seguidores.

El problema de la relación entre la religión y la política es que, independientemente de su contenido específico, ambas se ocupan, desde hace ya mucho tiempo y de hecho desde sus orígenes, fundamentalmente de poder. De hecho se ocupan de poder y control. Esto en términos de grupos o en una perspectiva general. En términos individuales, los propios conceptos de religión y política pueden ayudar a explicarnos su relación.

Religión es un conjunto de creencias y prácticas determinadas por la visión de la realidad y lo sobrenatural de un individuo. La política, (en teoría, Marge, en teoría), es el proceso por el cual los grupos de individuos toman decisiones. Debido a que la visión de la realidad de un individuo tiene un poderoso efecto sobre su toma de decisiones, los dos ámbitos están interrelacionados de varias maneras.

¿O que ya olvidaron nuestra historia nacional que les enseñaron en la primaria, y que espero recuerden aunque sea en su esencia? ¿Como por ejemplo al famoso cura Miguel Hidalgo y Costilla? Si mal no recuerdo, fue un padre gachupín (hijo de españoles, pero nacido en México) que convenció a los campesinos y trabajadores pobres mestizos e indios de que le ayudaran a expulsar a la corona española de sus tierras para establecer un nuevo e independiente país. Y de hecho hasta utilizó un famoso mito religioso: la Virgen de Guadalupe.  Y eso fue hace 200 años. ¿Necesitan más pruebas?

Para que los católicos no se sientan agredidos, deben saber que el ex presidente George W. Bush llegó a ser líder de los Estados Unidos por segunda vez gracias no solo a que invocaba a Dios en su campaña de reelección (después de todo hacer creer a la gente que Dios está de tu lado es siempre conveniente), sino a las relaciones que forjó con las comunidades Cristianas de todo Estados Unidos, a las cuales prometió apoyar una vez en el poder, y lo hizo. De la misma forma que apoyó la ocupación de Irak. Y aparte también ayudado por Dios. ¿Quieren pruebas más cercanas a nosotros?

Ya sabemos que existen partidos “lapa” en nuestro país. Es decir, partidos que debido a su escaso número de seguidores (comparados con los partidos principales), es necesario para ellos aliarse a otro más grande (así parecido a un organismo parasitario) para conseguir una tajada del mercado político, es decir, alguna que otra posición gubernamental. O sea un huesito, como coloquialmente se le conoce.

Pues resulta que, a pesar de que las leyes del IFE prohíben a un partido político estar asociado con organizaciones religiosas y mucho menos recibir ayuda de ellas para sus campañas, en nuestro estado existe un “partido” que ni siquiera despista sus relaciones cristianas. Tiene un famoso pescadito recortado como a manera de camuflaje en su logotipo (si es que se le puede llamar logotipo, claro, pero démosle algo de chance). Y hasta se llama PES. Literalmente. Aunque con ese, por favor. No con zeta.

No es nada personal ni con algún religioso ni con algún político específico. Como digo, así funciona la naturaleza. En este caso, lamentablemente. Poco podemos hacer para evitarlo. Esos sistemas de inferencia que la evolución ha dado al cerebro de nuestra especie, difícilmente pueden ser evadidos. De hecho parte de su efectividad es gracias a que no llegan normalmente a la consciencia. Funcionan camuflados. Como ese pescadito.

No cabe duda que hasta la evolución se equivoca. O es que simplemente apenas ha comenzado a trabajar.