Esta vez esta sección parecerá un poco superficial para algunos que hayan leído el titulo. Después de todo es un tema que hasta cierto punto suena trillado y se escucha hasta en programas como el de la “¡Señorita Laura!”.  Sin embargo si esa vez me inmiscuyo en estos territorios no es sólo porque me lo pidieron (y espero sirva en algo a quienes se interesan en el tema), sino porque planeo integrar este articulo a una serie que exponga pruebas de como la especie que se autodenomina homo sapiens aún funciona en su mayor parte con esos instintos que tanto claman son solamente “animales”. Y comenzaré con explicar qué son los celos.

Los celos son básicamente una emoción, y comúnmente el término se refiere a los pensamientos y sentimientos negativos de inseguridad, miedo y ansiedad sobre la perdida anticipada de algo que la persona valora, como una relación, amistad, o un ser amado. La expresión de celos frecuentemente consiste en una combinación de diferentes emociones como enojo, tristeza y disgusto. Es importante aclarar que, aunque comúnmente se utilizan como sinónimos, estos difieren de la envidia en el sentido de que los celos son siempre sobre algo que uno tiene (o imagina tener) y teme perder, mientras que la envidia se refiere a algo que uno no tiene y desea adquirir o piensa/ intenta impedir que otro adquiera.

Como ya muchos saben (y más los aficionados a las telenovelas), los celos son una experiencia muy familiar en las relaciones humanas. Se ha observado incluso en infantes de 5 meses de edad. Y, aunque algunos reclaman que los celos son un fenómeno especifico de la cultura, los experimentos con niños muy pequeños prueban que es una condición inherente en la especie e independiente de la cultura. Sin embargo, debo mencionar que también se ha demostrado que las creencias culturales y los valores juegan un rol importante en determinar lo que desencadena los celos. Después de todo lo que uno sabe también influye.

Y como nunca está de más saber algo de etimología, la palabra en español viene del latín zelosus (que significa lleno de celo) y ésta del griego zelos (que significa ardor o celo).

¿QUE SON EXACTAMENTE?

Debido a que la gente expresa los celos a través de diferentes emociones y comportamientos, es difícil llegar a una definición científica exacta, y no se ha establecido una específica y universal. Sin embargo, en general los celos pueden definirse como:

La reacción aversiva que ocurre como resultado de que la otra persona lleve una relación  externa, ya sea esta real, imaginada o simplemente que se considere posible de ocurrir.

Así, los celos típicamente incluyen a 3 personas y una reacción al sentir una amenaza, expresada por sentimientos o comportamientos aversivos o protectivos. Estos consisten, según psicólogos como Parrott, en todo un “episodio emocional” al que llaman “narrativa”. Dicha narrativa puede originarse gracias a experiencias, pensamientos, percepciones o memorias, pero también de la imaginación o de la simple suposición. Entre más importe la sociedad y la cultura en la formación de estos factores, más probable será que los celos tengan un origen cultural.

En contraste, psicólogos evolutivos como Goldie muestran como los celos pueden ser un estado cognoscitivo impenetrable, donde la educación y las creencias racionales importan poco. Es decir, un sistema de inferencia natural e instintivo, que funciona independientemente de nuestra consciencia del mismo (así como la “maña” de encontrar patrones donde no existen). Y aquí es donde encontramos la explicación del origen de los celos como sentimiento universal, de una u otra forma, en la especie humana. Simplemente está en nuestros genes.

¿DE DÓNDE VIENEN?

Como no es de extrañar, resulta que dicha emoción evolucionó para maximizar las probabilidades de éxito de nuestros genes: es una emoción seleccionada biológicamente para fomentar la certeza sobre a paternidad de la propia descendencia. Por ejemplo, en el hombre un comportamiento celoso esta dirigido a evitar la traición sexual y el consecuente despilfarro de recursos y esfuerzo al cuidar de la prole de alguien más.

¿No les recuerda eso a cuando los leones machos alfa matan a las crías que sus nuevas leonas  tuvieron con otro león que no es él? Pues es exactamente lo mismo, pero en una versión homínida y menos “salvaje”. Por más “inhumano” que pueda sonar, el único propósito de los celos en la pareja es la búsqueda por evitar criar a los hijos de otro, debido a que el objetivo de todo ser vivo es heredar sus propios genes a la siguiente generación… y no los de la competencia.

Y para completar este cuadro, una prueba de por qué los celos aun existen en la especie (a pesar de lo que hemos “avanzado” en el árbol evolutivo) es que algunos autores en el tema de la sexualidad han argumentado que los celos, en manejables proporciones, pueden definitivamente tener un efecto positivo en la función y satisfacción sexual. Estudios han demostrado que los celos algunas veces aumentan la pasión en la pareja e incrementan la intensidad del sexo apasionado. Obviamente, si se ponen a pensarlo un poco.

De cualquier forma, que los celos sean algo natural e instintivo no deja de significar que no son psicológicamente otra cosa más que inseguridad. Así esos celosos y celosas, no intenten justificarse con  la explicación evolutiva. Lo único que mostraran es que aun están ahí abajo en la escalera.

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  • susan

    pues me parecio un poco interezante pero no tiene casi nada que ver con los celos

    • Pues eso son, aunque la explicación no haya sido la que esperabas, eso son. Así de siempe, Por eso existen y por eso seguirán existiendo. No hay que buscarle tres pies al gato… a menos que sea mutante… 🙂

  • alfredo

    esos malditos celos me an causado muchos problemas en mi relacion odio ser celoso y tengo muchas ganas de cambiar para ya no seguir afectando a mi pareja la amo pero no logro mejorar 🙁