La Existencia

Ni te imaginas la suerte que necesitaste para estar aquí hoy.

La Existencia

Este es un tema de la existencia un tanto filosófico, aunque basado en teorías científicas. Y es que durante unas cortas vacaciones (cortas ya que en mi opinión si no son de al menos 15 días no son vacaciones), tuve tiempo para meditar y estructurar este artículo en el cual expongo brevemente por qué, a pesar de que la vida como la conocemos no es algo tan especial como a la mayoría le gusta suponer, desde cierto punto mucho más interesante nuestra existencia es más especial de lo que normalmente podríamos pensar.

Si, suena un tanto paradójico, pero eso es lo que intentaré explicar sin muchos términos técnicos o sin necesidad de que los lectores de este blog tengan que haber leído a Richard Dawkins,  Nassim Nicholas Taleb o Carl Sagan.

 

La existencia del universo

Como ya mencioné anteriormente en este blog, el 2009 fue la celebración de los 200 años del natalicio de Charles Darwin y de los 150 años de la publicación de El Origen de Las Especies, el libro en el cual Darwin estructuró lo que hoy conocemos como la Teoría de la Evolución: el proceso por el cual toda la vida en la Tierra fue haciéndose más y más compleja desde sus inicios, y el proceso por el cual las especies se encuentran en constante cambio para adaptarse a su ambiente y poder heredar sus características a la siguiente generación. Y aunque innumerables personas la han inclusive demonizado, la teoría de la Evolución explica y comprueba cada día cómo es que la vida, y nosotros incluidos, existimos sin necesidad de un “gran plan” o de ayuda sobrenatural (o Dios).

Así, la evolución es un proceso con ningún objetivo en específico. No es un proceso que exista para llevar específicamente al desarrollo de una especie en particular. Mucho menos específicamente a nosotros los humanos.

A muchas personas que intentan mezclar el concepto de selección natural con el concepto antropocéntrico (es decir, centrado en la humanidad) les gusta afirmar que el propósito final de la evolución de la vida es tener como resultado una especie “compleja” y específicamente tener como resultado a la especie humana. Nada más alejado de la realidad.

Esta visión sin objetivo de la humanidad en particular y de la vida en general puede, desde cierto punto de vista, demeritar nuestra presencia en este planeta. Puede hacer pensar a algunos que en ese caso nada es especial, y bien y podríamos dejar de preocuparnos por existir. Sin ningún “gran plan” muchos pueden desilusionarse de la vida. Sin embargo, somos especiales.

Eres muy afortunad@

Para comprender este punto más fácilmente solo hace falta mencionar un simple hecho científico cuantificable: si regresáramos la cinta de la evolución de la vida en la Tierra y la tocáramos una y otra vez, la probabilidad de que nosotros (como especie humana) fuéramos el resultado de cualquiera de esas reproducciones es infinitesimal. En pocas palabras, somos real y sorprendentemente afortunados. De las miles de millones de posibilidades de especies “complejas” que pudieron haber evolucionado después de los miles de millones de años de vida en la Tierra, nosotros somos la especie “inteligente” actual.

Se estima que por cada especie que existe hoy en el planeta, al menos 100 se han extinguido en el curso de los millones de años de la vida en la Tierra. No es necesario sacar cuentas muy complejas para darnos cuenta de que la probabilidad de que existamos es infinitamente pequeña. Eso sí, en promedio las especies se extinguen cada 2 millones de años, así que debemos aprovechar esa suerte mientras podamos.

Y no ahondaré en la razón cosmológica de nuestra gran suerte de existir. No lo considero necesario y de cualquier forma no tengo el suficiente espacio en un sólo post de este blog; eso lo dejaré para otra publicación. El caso es que el hecho de que nuestra especie haya sido la afortunada de haber evolucionado y de estar aquí no es la única razón para apreciar el existir. Pero explicarles la razón cosmológica implicaría sumergirnos en algo de física cuántica y astrofísica que muchos pueden llegar a sentir algo, por decirlo así, denso.

Y ya casi ni existíamos

Pero para buscar otra razón para comprender la gran suerte de que nos haya tocado gozar de la existencia hoy, no tenemos que ir muy lejos en el tiempo hasta el origen del universo. Investigaciones siguieren que hace 75,000 años la humanidad se enfrentó a la extinción de la especie. Dichos estudios sugieren, con evidencias fehacientes, que los 7 mil millones de personas que hoy poblamos la Tierra somos descendientes de alrededor de solamente 10 mil humanos que sobrevivieron a la erupción del supervolcán Toba en el pacífico asiático, que causó efectos dañinos para la vida humana en todo el planeta.

Así que, si nos gusta pensar que somos especiales, no debería ser por razones metafísicas, religiosas o egocentristas. La verdad es que la única razón por la que debemos sentirnos especiales es porque simple y sencillamente hemos sido afortunados. Increíblemente afortunados. Por ahora.

Alguien por ahí dijo una vez que la probabilidad de que existamos hoy se puede comparar al de un jugador de ruleta rusa que de pura casualidad ha sobrevivido varios rounds apuntándose en la sien con un revolver de 9 cámaras con una sola bala en una de ellas. Quienes sabemos esto podemos decir que ya es hora de que dejemos de jugar a la ruleta rusa y dejar de depender tanto de la suerte.

Lamentablemente la gran mayoría no lo saben aun, y siguen y seguirán utilizando el mismo método. O a la mejor, más que lamentablemente afortunadamente. Ya lo dirá la evolución dentro de algunos miles o quizás solo cientos de años en cuanto a nuestra existencia o falta de la misma en este planeta. O quizás para el 2012. No se crean esta última, solo estoy siendo sarcástico.

Evolución del Universo