Principio Precautorio

Ya he escrito en posts anteriores sobre el famoso “Cambio Climático”, pero esta vez lo enfocaré en una de las más conocidas herramientas que sus seguidores utilizan para tratar de justificarlas acciones que toman o planean tomar para supuestamente “evitar la catástrofe futura”. Y en los últimos meses, uno de sus seguidores, el presidente Felipe Calderón, expresó ese mismo polémico principio asegurando que ” la medida más costosa contra el cambio climático es no hacer nada”.

¿Por qué estará tan preocupado nuestro presidente por entrar al vagón de los países que apoyan las acciones contra el Cambio Climático? Por que el “Principio Precautorio” es un principio político, no científico. Dicho principio es utilizado para acelerar el cese o anulación de una actividad humana en ciertas situaciones,  en caso de que esa actividad pueda causar daño a la salud humana o al medio ambiente en el futuro.

En la práctica, el principio precautorio es invocado cuando un grupo de interés identifica un asunto que puede ayudarle a lograr sus objetivos. Si el grupo de interés resulta exitoso en su esfuerzo por levantar temores sobre el tema, la aplicación del método científico es rechazada y una nueva ortodoxia es impuesta. Regulaciones del gobierno le siguen. Los grupos que no comparten su perspectiva ortodoxa son marginados y considerados “malignos”. Como en el caso del “Cambio Climático”.

Advertencias de peligroso calentamiento global de parte de científicos, políticos y celebridades han recibido mucha publicidad. Nos invitan a dramáticamente reducir las emisiones de CO2 para así prevenir un desastre en el curso del siglo XXI. Sin embargo, al mismo tiempo intentan reprimir las voces inclusive de científicos expertos que aseguran las cosas no son como las campañas político-ambientalistas proclaman, y que no existen pruebas suficientes para esparcir el pánico.

Interpretaciones
Mucha complejidad e incertidumbre rodean el cambio climático. La evidencia empírica acumulada sobre procedimientos de predicción correctos sugieren que el método más apropiado en este caso es la extrapolación ingenua. En términos simples, esto significa no predecir cambio alguno. Claro que habrá cambio, pero con el conocimiento actual no existe razón para esperar calentamiento o para esperar enfriamiento.

Kesten C. Green y J. Scott Armstrong, expertos en métodos de predicción, no han encontrado alguna predicción proveniente de métodos basados en evidencia (científica) que apoye la proclama que el mundo es amenazado por un peligroso calentamiento global causado por el hombre.

Así, la interpretación del principio precautorio es totalmente subjetiva y tendiente a ser mal aplicada al asunto del calentamiento global. Y si recuerdan lo que he escrito sobre la mezcla de ciencia y política, sabrán que lo más lógico es que eso es lo que suceda. Si entre los mismo científicos expertos en el tema no hay consenso (a pesar de lo que diga Al Gore), ¿qué podemos esperar de la interpretación del tema de parte de políticos que lo toman como bandera para decisiones económicas?

Sin duda, evitar ciertas actividades humanas desigualmente (como lo establecen las recomendaciones de Protocolo de Kioto, por ejemplo) lastimará la salud de ciertos países al hacerlos más pobres. Este será muy probablemente el caso inclusive cuando el cese de esas actividades en realidad reduzca la temperatura global. Cuando vemos desde esta perspectiva el principio precautorio nos damos cuenta de que se evita así mismo: el principio precautorio dictaría que son las políticas para evitar el cambio climático (ya que lastimarían a parte de la humanidad) las que deberían ser evitadas.

Existe una palabra que define mucha incertidumbre: ignorancia. Y la ignorancia no es una base para la acción gubernamental responsable. Pero, si leen seguido este blog,  ya saben cómo funcionan las cosas con la política.