El Problema de la Mujer

En ya numerosas ocasiones he escrito, o al menos mencionado, en este blog el famoso dilema de las mujeres, el cual se relaciona directamente con la idea de la igualdad de sexos, por la que muchas mujeres levantan su voz defendiendo, según ellas, la equidad con la que se debe tratar tanto a las mujeres como a los hombres en todos los ámbitos del quehacer de un país civilizado.

Sin embrago, solamente necesitamos preguntarnos ¿por qué hasta hace 50 años esto se está comenzando a materializar? La respuesta a esta pregunta ya la tienen si leyeron el post sobre el tema de la igualdad de sexos: porque así evolucionó nuestra especie de modo que los sexos se distribuyeran su parte del trabajo en el juego de la reproducción y la sobrevivencia. ¿Realmente esperan que menos de 200 años de civilización tecnológica sean suficientes para combatir 500,000 años de evolución durante los cuales nuestros ancestros y nuestra especie vivieron como la naturaleza se los les dictó y no necesitaron tener que cambiar sus roles durante todo ese tiempo?

Es una idea muy romántica, y desde cierto punto de vista deseable, que realmente existiera una equidad de género entre el hombre y la mujer pero, como lo demuestran ya muchas situaciones que hace 50 años no existían o eran muy raras, el hecho de que los roles sexuales comiencen a cambiar ya ha estado ha haciendo mella en la cultura, la civilización y la especie humana en general.

Y que quede claro desde ahora que no soy una de esas personas que desean que todo siga como antes, ni en el caso de los roles sexuales. Pero ya comprenderán por qué a algunos (y más específicamente a algunas) les puede parecer esa mi perspectiva pero, si lo comprenden, se darán cuenta de que no lo es, y si se ponen a la defensiva solamente comprobarán que son de esas mujeres que no comprenden aun cómo la evolución las engaña para que piensen que quieren algo que no es lo que realmente necesitan. Ya me explicaré.

El “problema”
Aprovechando que es el día de la mujer, enfocaré este tema en las féminas de nuestra especie para dejarles algo más que un “felicidades por su día” ya que, al igual que el 14 de Febrero y todas esas fechas establecidas como “día de”, el día de la mujer no es más que una razón para que la gente sienta que con recordarlas ese día ya hicieron suficiente por ellas por todo el año.

Así qué la mía más que una felicitación es una aportación. Técnicamente ser hombre, ser mujer o lo que sea, tiene cada uno sus lados buenos y malos, sus razones para felicitar y para reprender. Ya sé que nunca está de más hacer sentir bien a alguien, pero si hacer sentir bien a una persona solamente va hacerla olvidar que hay que intentar superarse, paso. Además, los racionales no estamos en el planeta para hacer sentir bien a nadie sin una razón de peso. Para eso es este blog.

Y esta vez este blog es para explicar más a fondo lo que llamo (y no se alebresten desde ahorita) “el problema” de las mujeres. Porque tiene un problema. Un problema que es consecuencia de lo que ya he escrito anteriormente y que las seguirá toda su vida (al menos a la gran mayoría) por ser la parte femenina de la especie homo sapiens.

Técnicamente no es un problema, pero le llamo así debido a que al parecer es una tendencia del sexo femenino el convertirlo en problema al no comprenderlo o, peor aun, no quererlo comprender. ¿Y qué tiene que ver esto con la igualdad de sexos? Ya lo verán.

¿Recuerdan la famosa frase que dice “a las mujeres no hay que comprenderlas, hay que quererlas”? Esa es una de las facetas conocidas del problema del cual escribo hoy. Por tiempos inmemoriales ha existido un abismo entre la forma de pensar de los hombres y la de las mujeres. Durante toda esa historia de la humanidad se llegó a la conclusión de que “las mujeres funcionan con amor” y de que los hombres simplemente deberían aceptar ese “principio” y no intentar discernir la psique femenina.

Durante mucho tiempo eso funcionó (de hecho hasta ahorita funciona en gran parte), pero solamente porque tanto la mujer como el hombre se dedicaron a sus roles específicos sin transgredir por mucho tiempo el del otro. Pero, con la revolución tecnológica, ahora la mujer quiere (y puede) desenvolverse en papeles que antes solamente eran dominio del hombre… pero aun no comprende que primero necesita saber lo que implica eso.

Y lo que implica, para no hacer el cuento muy largo (porque podría, ya que este tema da para mucho más), es tener que ir en contra de la naturaleza. Y eso la mayoría de las veces será algo contraproducente. ¿Por qué? Porque, debido a que la mujer evolucionó para ser la madre de los hijos de la especie, ese famoso instinto materno no la dejará libre por más que se meta en la cabeza a sí misma (o peor, LE metan en la cabeza) que ella quiere superarse igual que un hombre y hacer las cosas que los hombres hacen.

En pocas palabras se engañan a sí mismas la mayoría de las mujeres que dicen que “ellas no nacieron para tener hijos ni para preocuparse por esas cosas”. Y si no se engañan, es simplemente que no son mujeres en el sentido estricto de la palabra, y tienen algo (o mucho) de hombres en ellas. Y si ese es su caso, pues entonces sí pueden ser una Margaret Tatcher, o una Condoleezza Rice.

Y aquí es cuando llego a la parte que demuestra que no escribo de una perspectiva única o personal, porque sin embargo en algunos casos una mujer hecha y derecha (si, esas a quienes les gustan tanto los zapatos y las bolsas por una razón que ni ellas comprenden) puede ejercer su equidad de género sin necesidad de ser “marimacha”. ¿Cómo? Aceptando que no podrá ser la mujer que la evolución le dicta debe ser, es decir aceptando que lo más probable es que no podrá ser una madre de tiempo completo y que el tiempo que ocupará haciendo “cosas de hombres” no podrá ocuparlo haciendo “cosas de mujer”. O, en el muy raro caso de que sea una mujer multitareas de verdad, aunque pueda hacer las dos cosas, eso de cualquier forma influirá en su vida amorosa o personal y específicamente en su psique de manera que en algún momento de su vida sentirá que “algo le falta”.

Bien dice el dicho que “no se puede ser de todo en la vida”. Y si lo deseas, te darás cuenta de que por querer ser de todo no fuiste lo que, probablemente, al final descubriste que naciste para ser. Pero muy probablemente ya sea tarde para retomar el camino.

Advertidas están
Así que, mujeres, no se engañen a sí mismas de manerass que luego repercutan en su psicología por intentar ir en contra de lo que las hace mujeres. Y si lo deciden así, luego no se anden quejando si, o no tienen hijos, o los hijos que tienen no son el mejor ejemplo para la sociedad.

Aunque suene trillado, la familia ha sido el núcleo de la sociedad desde que los humanos son humanos. Y si ese núcleo no es estable, tampoco lo será la sociedad de la que forma parte. Y de lo único que depende la familia es de una buena madre que se dedique a sus hijos como lo dicta la naturaleza.

Aunque para bien o para mal (digo, por las feministas que se creen independientes), la familia nunca estará completa sin un padre proveedor que permita a la madre estar el tiempo necesario con sus hijos para educarlos y verlos crecer como se debe, y no tener que andar trabajando para escalar la jerarquía econonómica y dejar a su hijo en la guardería.

Claro que si alguna de ustedes ya ha evolucionado al siguiente nivel, no te preocupes tanto: este blog ya no lo necesitas… ni tampoco preocuparte por el amor y los problemas que vienen con éste, como los celos, la atracción, la necesidad de afecto, eso que sientes cuando ves a un bebé, y todas esas cosas.