Huevos con Tocino y Colesterol

Vete olvidando de estos dos mitos: 1) una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos es buena, y 2) el colesterol es malo.

Por mucho tiempo, (de hecho desde la última mitad del siglo XX hasta hace una década), estas dos “reglas” se tomaron como el núcleo de una “dieta saludable”. Lamentablemente hasta la fecha seguimos estas recomendaciones del doctor o nutrióloga como si fueran un dogma sin duda posible.

Sin embrago es lamentable, ya que estudios recientes (sobre los cuales todos esos profesionales de la salud no están informados o simplemente se niegan a aceptar) están probando con cada vez más bases que son las grasas, y no los carbohidratos, el combustible preferido para el metabolismo humano. Y  lo han sido por toda la historia de nuestra evolución.

La grasa te hace humano

Posiblemente sabías que la gran mayoría de tu cerebro está hecho de grasa. Pero seguramente no sabías que el 25% del colesterol en todo tu cuerpo está en ese importante órgano, el cual te permite, entre muchas otras cosas, poder leer este artículo.

Resulta que el colesterol es uno de los elementos más importantes para mantener la salud del cerebro, donde se encarga de mantener la función de las membranas celulares y actuar como antioxidante. Esta hormona también es precursora (digamos algo así como la materia prima) para que tu organismo elabore progesterona, cortisol, testosterona e inclusive Vitamina D.

Así que es muy importante comprender que altos niveles de grasas (con excepción de las trans-fats) te ayudan a mantener la función cerebral óptima.

Por el contrario, un bajo nivel de colesterol se ha comprobado que es uno de los principales factores que determinan el declive cognitivo y daños al cerebro como Alzheimer, depresión y, en casos extremos, la muerte.

Así que, aunque te hayan dicho lo contrario, el colesterol te mantiene no solo lúcido sino inteligente por más tiempo.

Pero no te vayas por la pizza aun

Al saber lo que ahora sabes sobre el tan infame colesterol, se te puede ocurrir como pretexto para disfrutar más de esas comidas que sabemos promueven su elevación. Pero la cosa no es tan simple.

Y es que, si el colesterol ha sido un problema es precisamente porque el que conseguimos, el que nos hace daño, no es el colesterol adecuado. Ni tampoco lo hemos consumido de la manera correcta y en las mejores circunstancias.

Aunque de hecho la capacidad de nuestro cerebro que nos distingue del resto de los grandes simios, la tenemos muy seguramente debido a la adopción de nuestros ancestros de una dieta con muchos alimentos de origen animal, el colesterol no solo lo podemos conseguir de esas óptimas fuentes.

El colesterol lo podemos conseguir tanto externa como internamente. Nuestro organismo puede y de hecho crea su propio colesterol si no lo consigue de los alimentos que naturalmente lo contienen, como la carne o el aguacate. También lo puede crear de los carbohidratos (como las harinas) y los aceites de origen vegetal.

Y este es precisamente el problema.

¿Desde cuándo existen en nuestra dieta los aceites vegetales y los carbohidratos fáciles de conseguir? Desde que aprovechamos la agricultura y, más actualmente, desde que industrializamos la comida. El colesterol bueno es el que consigues de origen animal (carne, pescado y huevo, por ejemplo) y de algunos de origen vegetal como el aguacate y el aceite de oliva.

Así que el colesterol que consigues de una pizza no es precisamente el que le conviene a tu organismo. Y mucho menos si no te mueves.

Correteando el colesterol. Literalmente

De igual manera contario a lo que algunos médicos  pregonan, la capacidad dañina del colesterol sí depende de la actividad física.

¿O realmente crees que una persona que come demasiada carne pero se esfuerza todos los días para conseguirla (como por ejemplo los inuit del ártico) va a tener los mismos niveles de colesterol alto y dañino que un sedentario empleado de oficina?

El nivel de actividad física está directamente relacionado con el metabolismo. Incluida la forma en que tu organismo lidia con el colesterol. Así que, si quieres ese tocino con huevo todos los días: asegúrate de quemarlo más tarde. Tu cerebro te lo agradecerá.

Evolucionamos como una especie que necesita grasas para sobrevivir y funcionar mejor. Incluyendo el colesterol que viene con ella. Pero también evolucionamos en un ambiente en el cual era difícil conseguirla. En pocas palabras, lo bueno requería esfuerzo. Y esfuerzo no es ir al supermercado en auto para llenar el carrito de queso, jamón, huevos y leche.

¿No te interesa que no se te olvide tomar el avión después de los 60?¿Quieres solamente una razón práctica para dejar de tenerle miedo al tocino?

El colesterol es necesario para que, si ere hombre, seas muy hombre. Y, si eres mujer, para que seas muy mujer.

Piénsalo.