Deja las harinas o muere con diabetes

La diabetes

Lo que conocemos como diabetes (la inhabilidad de tu cuerpo de producir suficiente insulina o usarla efectivamente para convertir el azúcar en energía) prácticamente no existía sino hasta los últimos siglos, y de hecho más exactamente hasta las últimas décadas.

Ni se conocía en el Neolítico, en los tiempos en que los primeros agricultores comenzaron a sembrar y cosechar trigo silvestre, ni mucho menos en la Era Paleolítica, decenas y cientos de miles de años antes de que los humanos adoptaran la agricultura.

La única diabetes “natural” existente antes de la industrialización de la comida era la diabetes Tipo 1, una condición muy rara que hasta hoy solamente un ínfimo porcentaje de la población padece y con la cual se nace.

A diferencia de la Tipo 1, la diabetes común de hoy en día (la Tipo 2) se desarrolla con el tiempo y depende del ambiente, el estilo de vida y la alimentación. Y no sólo se trata de cuánta azúcar consumes, sino de cuántas harinas y, en consecuencia, de cuánto aumenta tu panza.

La epidemia del siglo

La gran panza por mucho tiempo fue solamente un “privilegio” de los acaudalados. Precisamente las únicas personas que además de poder comer mucho, no necesitaban hacer nada de actividad para conseguir esos alimentos.

Sin embargo, de la mitad del siglo XIX en adelante, la producción masiva y barata de azúcar y harinas, hizo posible el consumo común en todos los niveles de la población, principalmente en los países que se estaban ya industrializando.

Así, el siglo XX vio un incremento de casos de diabetes, la cual se mantuvo relativamente lenta en crecimiento hasta que llegaron los 80s. Las razones de este incremento las discutiremos en otro post, pero lo que es importante señalar aquí es que, si bien las personas calculadas con diabetes pueden ser “solamente” el 25% de la población de un país desarrollado (y ahora hasta de los subdesarrollados) hay que tomar en cuenta que por cada diabético existen hasta 4 personas con pre-diabetes quienes muy seguramente desarrollaran la condición en unos años.

Tu panza y la diabetes

Es curioso ver la relación entre el aumento de casos de diabetes y el aumento en el número de personas obesas o con sobrepeso de las últimas décadas.

Y de hecho resulta lógico debido a que la relación es al revés: la diabetes es en gran parte causada por la obesidad y el sobrepeso, ya que el aumento de grasa lleva a la disminución de sensibilidad a la insulina, lo cual lleva a que más grasa visceral se acumule: las condiciones precisas para que se desarrolle la diabetes.

¿Y cuáles alimentos promueven el aumento de esa grasa tan temida que se acumula en forma de panza y llantitas? No son las grasas animales. Ni siquiera el azúcar mismo. Son los carbohidratos de las harinas (del pan, las tortillas, las pastas, etc.) y los aceites vegetales (esos con los que se fríen las papas, por ejemplo).

Al final, todos los alimentos con alto índice glicémico, como ese muffin que comes con el café, se convierte en glucosa, y parte de esa glucosa se convierte en grasa que se guarda al rededor de tus órganos viscerales.

Considera esto: el desayuno de tus ancestros seguramente consistía en carne de pescado, de algún tipo de reptil, ave o, si tenía suerte, de conejo o venado; acompañada con algunas hojas o raíces, moras o hasta crujientes insectos.

¿Y qué desayunas hoy? Seguramente unos hot cakes con miel artificial, un cereal colorido o, si no es azucarado, con unas cuantas cucharadas de azúcar, un muffin, un bagel con queso o mermelada. Y todo eso te lo comes nada más en la mañana y sin haber levantado un dedo para conseguirlo y muy probablemente ni para hacerlo.

En cambio, aunque tus ancestros hubieran sido muy suertudos y hubieran comido carne y grasa animal todos los días, aun así no comían carbohidratos provenientes de granos como el trigo, y mucho menos miel que era muy difícil de conseguir, y solo en temporada. Además, no olvides que quemaban muchas de esas calorías solo para conseguir cazar a sus presas.

El proceso que te llevará a la diabetes

Para que te quede más claro, déjame describirte la secuencia metabólica que te llevará a la diabetes casi inexorablemente aunque pienses que no consumes azúcares añadidas (lo cual dudo, aparte):

  1. Consumir carbohidratos aumenta la liberación de insulina de parte del páncreas, causando el aumento de la grasa visceral.
  2. La grasa visceral causa resistencia a la insulina e inflamación, lo que aumenta el azúcar en la sangre.
  3. Mucha azúcar en la sangre, triglicéridos y ácidos grasos dañan el páncreas.
  4. Después de algunos años de trabajos forzados, tu páncreas cede ante la glucotoxicidad (sí, de hecho la glucosa puede considerarse una toxina en cantidades suficientes), la lipotoxicidad y la inflamación, dejándote una deficiencia de insulina y un aumento de la glucosa en la sangre que ya no podrás controlar naturalmente… precisamente lo que conocemos como diabetes.

Punto.