El Trasero Femenino

Sir Mix-A-Lot no estaba tan errado. Nos gustan los traseros grandes. Y la razón es evolutiva. La sobrevivencia de la humanidad dependió de ello.

El trasero femenino se ha considerado un símbolo de belleza y atractivo desde los orígenes mismos de la humanidad.

Se conocen estatuas talladas en piedra en el 24,000 a.C. como la Venus de Willendorf, que representa a una mujer con trasero, senos y caderas voluptuosos.

No hay duda que, independientemente del periodo de la historia y de las tendencias, de manera instintiva el gluteus maximus de la mujer se ha considerado una señal de sex-appeal.

Solo recuerden a Jennifer López o Nikky Minaj.

Como ya han estado comprendiendo quienes siguen este blog, mucho de lo que instintivamente encontramos atractivo es debido a la necesidad biológica de reproducirnos y de tener descendencia fuerte y saludable. Y como deben imaginar, la atracción que ejerce un trasero femenino en el macho de la especie, no es la excepción.

Y no, no es “superficialidad”. De hecho, un trasero atractivo puede significar hasta hijos mas inteligentes.

Trasero Torneado

El significado del trasero femenino

Aunque ya expliqué la razón de la fijación de la mujer por el trasero masculino, estudio tras estudio científico está demostrando que las razones de cada sexo para apreciar un trasero en el sexo opuesto son muy distintas.

Aunque al principio se teorizó que el atractivo del trasero femenino surgía de su historial evolutivo como bandera visual de fertilidad y que por consiguiente el trasero asemejaba a los senos para llamar la atención desde atrás, estas teorías suenan hoy más a cuasi-explicación freudiana que a razón evolutiva.

En los humanos, las hembras tienden a tener traseros más voluptuosos y no es arbitrario: la acumulación de grasa en esa región en la mujer es debido al estrógeno, que también promueve la grasa en las caderas y los muslos, especialmente después de la pubertad.

Así, los traseros abundantes (o al menos bien formados) evolucionaron como un indicador deseable ya que, para empezar, proveen un indicio de la juventud y fertilidad en la mujer. Además indica la presencia de suficientes reservas de grasa como para sostener un embarazo y un periodo de lactancia.

Adicionalmente, un trasero deseable puede relacionarse con el tamaño y la forma de la pelvis, lo cual también influye en la capacidad reproductiva.

Y como si lo anterior no fuera suficiente, la grasa gluteofemural (de los tejidos alrededor del los glúteos), se sabe juega un rol importante en el desarrollo del cerebro prenatal.

Un estudio de la Universidad de Pisttburgh encontró que esta grasa es la fuente principal de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCPUFAs), especialmente de ácido docosahexaenoíco Omega-3 (DHA), que son críticos para el desarrollo del cerebro y su futura capacidad intelectual.

Pero aquí no acaba el asunto. Estudios más recientes le dan mayor importancia biológica a un trasero llamativo.

No es el tamaño sino la curva

Acuñamiento Vertebral¿Alguna vez te ha llamado la atención, más que el tamaño de los glúteos, la curva que se forma en el área entre la cintura y el trasero femenino?

Si tu respuesta es afirmativa, tienes razones evolutivas para hacerlo.

Recientemente, científicos examinaron la manera en que la columna vertebral femenina se une al trasero (conocida como “acuñamiento vertebral”) esperando probar que una curvatura de 45.5 entre ambos es objetivamente más atractiva que un ángulo menor o mayor, debido a que esa curva le ayuda a la mujer en el embarazo.

Resulta que esta curvatura en las vértebras femeninas les ayuda a manejar el aumento de peso enfrente durante el embarazo y lo distribuye por toda la pelvis, evitando el estrés excesivo debido al cambio de centro de masa.

Y esto le ayudó a nuestras ancestros a poder moverse aun en tiempos de embarazo. Y ser móvil era esencial en los tiempos en que la humanidad se dedicaba a la caza y la recolección.

Y la óptima curvatura de la columna acentúa el trasero femenino.

Así que, este doble beneficio para la selección de pareja se traduce en que hasta en el presente un trasero femenino voluptuoso y torneado siga siendo la sensación sin importar el país o la década.

Las cabezas masculinas no dejarán de voltear en la calle.

Y las marcas de pantalones de mezclilla y de yoga pants siempre lo han sabido.

Jen Selter

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