Instintos innecesarios

¿Alguna vez te has preguntado por qué a veces te despiertas de repente, por qué se nos pone la piel chinita, o por qué nos da hipo? La respuesta corta: instintos que nos quedan porque la evolución hace lo que puede con lo que tiene a la mano.

Ya en varias publicaciones anteriores hemos mencionado que la evolución es un proceso para nada perfecto, y que prueba de ellos son aspectos de la biología y la psicología de muchos seres vivos, incluidos los humanos, que hoy en día encontramos extraños o innecesarios.

Eso sin contarlos necesarios pero que hoy ya no sirven de lo que sirvieron por muchos cientos de miles o millones de años.

Estos por llamarlos de una forma, instintos innecesarios, son remanentes del proceso evolutivo mismo, el cual se basa en lo que ya existe en los seres vivos para irlo adaptando a los cambios de ambiente en el cual se desarrollan las especies, dando origen a especies nuevas después de un tiempo.

Y sus explicaciones últimas (no el por qué común, sino el por qué desde el punto de vista evolutivo) nos pueden ayudar a comprender (y aceptar) nuestra conexión con nuestros antepasados y el resto de los seres vivos. Sin mencionar qué no somos tan “modernos” como nos gusta pensar a los humanos. Y que los instintos nos mueven más de lo que nos gusta aceptar.

5 remanentes instintivos que no puedes evitar

  1. El hipo

Antes de que nuestros ancestros fueran primates o si quiera mamíferos, fueron peces.

Y en algún momento de la historia evolutiva de los seres vivos, algunos de esos peces comenzaron a dejar el agua y aventurarse a tomar la tierra como su hábitat.

Durante esa transición, nuestros ancestros fueron anfibios que podían respirar tanto en el agua como fuera de ella. Para el agua tenían aun branquias y para el aire tenían ya pulmones primitivos.

Resulta que la estructura en el sistema respiratorio que les permitía a nuestros ancestros anfibios alternar entre aire y agua para respirar aun existe en nosotros, sus herederos evolutivos: la epiglotis.

Esta pequeña lámina cartilaginosa es la que instintivamente desata el reflejo del hipo por distintas razones, pero hoy con ninguna ventaja para nuestra supervivencia actual.

  1. La piel chinita

¿Alguna vez te preguntaste cuál es la ventaja de que se enchine la piel cuando te da frío o cuando te da miedo?

Para ti como ser humano hoy, ninguna en realidad. Pero para tus ancestros peludos fue una ventaja crucial.

Lo que pasa es que, aunque ya no tenemos el pelo corporal de nuestros ancestros (nuestros ancestros ni siquiera primates, sino anteriores aun), debajo de la piel aun conservamos unos micro músculos llamados Arrector Pili, los cuales involuntariamente hacen que el bello corporal se levante de repente.

¿La ventaja? El pelo grueso y especialmente erecto atrapa el aire cercano entre los folículos, ayudando al animal a retener mejor el calor corporal.

Además, también te dan escalofríos con el miedo debido a que en tus ancestros el pelo corporal levantado hacía ver a su poseedor más grande o ancho de lo normal, una respuesta instintiva que les ayudó a la hora de enfrentarse a un depredador o un enemigo inesperado. Como aún lo puedes corroborar en los gatos, por ejemplo.

Escalofríos

  1. El despertón

¿Alguna vez te has despertado rápidamente y casi de la nada cuando te estabas quedando dormido cómodamente en tu cama o en el sofá?

La culpa la tiene tu ancestro primate que debía estar alerta en los árboles.

Este instinto que hace que de repente te puedas despertar rápidamente, como si te estuvieras por caer, es otro reflejo ancestral que no necesitamos hoy que podemos descansar plácidamente en una cama o un sillón.

Sin embargo, nuestro ambiente ancestral, nuestros antepasados no dormían en una cama sino en los árboles, de donde si se podían caer si se quedaban mal dormidos. Y si se caían no solamente se podían dar un buen golpe, sino que un depredador podía fácilmente comérselos aturdidos después de golpearse con la caída.

Así que, aunque ya no dormimos en los árboles, ese instinto aún funciona en nosotros y ciertas consustancias pueden activarlo, aunque ya no lo necesitemos en realidad. Excepto para escenas cómicas de películas o series de televisión.

  1. Paisajes relajantes

¿Por qué crees que nos gustan los paisajes similares al típico wallpaper de Microsoft Windows?

Vistas de tierras relativamente limpias, con vegetación baja y uno que otro árbol, y montañas lejos en la distancia son, según varios estudios, lo que la mayoría de las personas califican como agradable o relajante, independientemente de su lugar de origen y de su cultura.

La respuesta: todos tenemos el mismo lugar de origen. África. Específicamente el Este de África, una región llamada el Gran Valle del Rift.

Y los paisajes de esta región africana son, desde hace unos cuantos millones de años, los de una sabana precisamente con esas características. ¿Y qué pasó hace unos cuantos millones de años? Nuestros ancestros más cercanos evolucionaron ahí.

¿Y por qué disfrutamos esos paisajes? Porque precisamente era la vista con más ventajas competitivas y de supervivencia para nuestros ancestros que acababan de dejar la selva tupida y que debían lidiar con encontrar alimento y cuidarse de los depredadores.

En otras palabras, un paisaje que te deje ver a la distancia, pero con los suficientes árboles como para refugiarse si es necesario, era lo más práctico para nuestros ancestros que ya comenzaban a caminar habitualmente en dos pies y dejado los árboles. Y que tenían que lidiar con leones y hienas, al mismo tiempo que detectar pequeñas presas.

Paisaje ancestral

  1. Rostros donde no hay

Acéptalo. Varias veces has visto caras donde no existe una persona. O animal alguno.

Este instinto es llamado pareidolia. Y no es nada del otro mundo. ¿Por qué? Porque hace mucho fue necesario. De hecho, fue cosa de vida o muerte.

Estudios han corroborado que reconocemos caras en 170 milisegundos. Sean caras o no. Es claro que reconocer rostros nos ha servido desde tiempos ancestrales para nuestra vida como animales sociales, como para reconocer a los miembros de nuestro grupo social o nuestra madre desde bebés.

Pero la rapidez con la que este instinto funciona sugiere que su origen principal fue necesario para la supervivencia. Porque es importante reconocer a un depredador para sobrevivir. Y su cara es más difícil de camuflar que su cuerpo.

Piénsalo un poco: una especie nada especial físicamente en medio de sabana africana necesita estar mega alerta para escapar de tanto depredador. De este modo, para nuestros ancestros africanos era crucial reconocer entre la maleza a cualquier animal que representara una amenaza y se hubiera acercado demasiado gracias a su camuflaje.

Y reconocer su cara en centésimas de segundo fue muy importante para seguir dejando descendencia, a su vez con la misma capacidad de reconocer rostros en milisegundos.

Hoy ya no es necesario para nosotros, homo sapiens modernos, reconocer tan rápido un rostro, sin embrago, lamentablemente en parte, por eso mismo hoy podemos encontrar en muchos lugares, hasta panes tostados, caras de personas o animales.

Pareidolia

La lista de instintos innecesarios es larga

¿Te interesó esta lista de instintos que no puedes evitar y que en realidad ya no son necesarios para el propósito original por el cual evolucionaron?

Pues nos faltan muchos. Principalmente los que han evolucionado más recientemente en nuestros ancestros más cercanos, los cuales abordaremos en un post próximo.

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