Deberías comer insectos

¿Por qué no comer insectos de la misma forma que consumimos crustáceos? ¿Por qué la langosta se considera una comida exótica si podrían considerarse insectos del mar, y en cambio la sola idea de consumir insectos de la tierra nos provoca repulsión?

De hecho muchos tipos de insectos se consumen normalmente en ciertos lugares del mundo en la actualidad, pero ¿por qué no son una comida más común en todo el planeta?

¿Sabías que de hecho los insectos en el pasado sí fueron un alimento mucho más común en la dieta humana de lo que la mayoría de la gente supone o le gustaría aceptar?

Estás leyendo esto gracias a los insectos

El cerebro humano está en gran parte compuesto de grasa. Ya hemos analizado en un post anterior como es que el consumo de grasas animales pudo haber sido uno de los principales factores que promovieron el desarrollo del cerebro en sucesivas iteraciones de nuestros antepasados que llevaron a la inteligencia humana serlo que es hoy.

Sin la adaptación al consumo de carnes ricas en omegas y colesterol, nuestros antepasados simios difícilmente pudieron haber obtenido un cerebro cada vez más grande y poderoso.

Sin embargo, nuestros primos chimpancés cuentan con una avanzada inteligencia comparada con el resto de los animales, sin haberse convertido en cazadores tan eficientes y en grandes consumidores de carne. ¿Cómo pudieron haberlo logrado?

Comiendo insectos.

Resulta que una dieta rica en insectos le proporcionan a nuestros parientes primates suficiente grasa, omegas y proteínas como para mantener un cerebro relativamente grande para su adaptación a su ambiente. Y es el nivel de inteligencia que les ha funcionado durante millones de años desde que la línea homo se separó del ancestro común que compartimos con los chimpancés.

Y precisamente eso no puede ayudar a calcular que nuestros ancestros seguramente siguieron comiendo insectos (práctica conocida como entomofagia) como parte importante de su dieta por mucho tiempo por su alto nivel de nutrimentos necesarios para el funcionamiento y desarrollo del cerebro, mientras se fueron adaptando en sucesivas generaciones y variaciones genéticas al consumo de carne de presas cada vez más grandes.

Y, aunque las evidencias son escasas por obvias razones de difícil preservación fosilizada, estudios apuntan a que nuestros antepasados más recientes (ya considerados homo sapiens) en todo el mundo dependieron de manera importante del consumo de distintas especies de insectos, antes de la adopción de la agricultura.

Es lógico que, como lo hacen en la actualidad ciertas comunidades cazadoras-recolectoras, cuando no se podía conseguir una presa después de un día de cacería, comer insectos que aportaran aunque sea un porcentaje de la proteína necesaria no sería algo que hubieran evitado a toda costa.

Los beneficios de comer insectos

Y la necesidad de la entomofagia resulta obvia cuando analizamos las propiedades nutrimentales de estos tan repudiados animalitos: los insectos pueden contener hasta 80% de proteína, además de grasa benéfica, fibra y micronutrientes como vitaminas y minerales.

100 gramos de grillos comestibles tienen más la misma proteína que la misma cantidad de carne, pero más calcio, zinc y vitaminas. Además, son bajos en grasa y contienen mucha fibra.

La mayoría de los insectos comestibles contienen la misma cantidad o inclusive más hierro que su equivalente de carne, haciéndolos en la actualidad un recurso desaprovechado si tomamos en cuenta que la deficiencia de hierro (anemia), es uno de los problemas nutricionales más comúnes en el mundo moderno.

Pero, si son tan nutritivos y nuestros antepasados los comían antes, ¿por qué ahora les sacamos la vuelta… a veces literalmente?

Por qué ya no es normal comer insectos

Con el descubrimiento de la agricultura y la ganadería, hace 10,000 años en el área de medio oriente conocida como el Creciente Fértil, nuestros antepasados ya no dependieron tanto de la caza y la recolección, incluida la recolección de insectos como alimento necesario.

Con las abundantes calorías de los granos y los animales domesticados, inclusive los insectos comenzaron a considerarse una plaga, ya que algunos de ellos, como los chapulines, atacaban las cosechas de las cuales comenzaron a depender las crecientes poblaciones humanas.

De modo que, en gran parte, el asco que sentimos en general ante los insectos es más cultural que biológico porque, cuando ya no los necesitamos gracias al desarrollo de la tecnología alimenticia y el avance de la civilización, los comenzamos a ver como una peste.

Otra teoría del por qué ya no comemos insectos es solamente una derivada de la anterior: en la mayoría del planeta no comemos insectos debido a que las civilizaciones que colonizaron el resto del mundo, veían a la entomofagia como algo primitivo.

El caso es que olvidamos la conexión con nuestro pasado cazador y recolector, incluida la historia de comer insectos que por millones de años fue común en nuestra especie, inclusive desde mucho antes que fuéramos humanos.

Por qué deberías comer insectos

La entomofagia no ha muerto

Sin embrago, a través de la historia, en algunos lugares, aun junto con la agricultura, comer insectos ha sido parte de ciertas culturas y en algunas se convirtieron en alimentos de lujo, como en las antiguas Grecia y Roma.

Y eso no solo ha sido en el pasado, ya que actualmente casi dos mil especies de insectos son alimento para 2 mil millones de personas comen insectos como parte relativamente normal de sus dietas.

De esta forma, se comen más insectos es en países tropicales, donde hasta la fecha ciertas especies de son tradicionalmente parte de la dieta local y principalmente en países donde la agricultura y la ganadería nunca han sido tan productivas o cazar animales grandes es más difícil. Además, en los trópicos el ambiente es el ideal para la abundancia de estos animales.

Así que, hoy los insectos no se comen solamente como botana exótica, al estilo de los chapulines oaxaqueños, sino que de hecho es parte importante de a dieta en unas cuantas culturas y países.

Y hasta en más de los que te imaginas.

Tú también comes insectos

Así es. No tienes que vivir en países tropicales para comer insectos. Es más, ni siquiera tienes que saber que comes insectos para comer insectos.

La entomofagia es normal en cierto grado en todos los países debido a que muchos alimentos comerciales contienen insectos en cierta cantidad, ya sea como parte integral del producto o incidentalmente por la manera en que se procesa.

¿Ejemplos? Por cada 100 gramos de espinacas, se permiten 50 pequeños insectos. A la crema de cacahuate se le permite contener hasta 30 fragmentos de insectos por cada 100 gramos. Y los granos que se utilizan para hacer cerveza pueden contener hasta 250 pequeños insectos por cada 100 gramos.

Además, la mayoría de los alimentos procesados que requieren colorantes naturales, como los dulces, utilizan polvo de insectos africanos para conseguir colores llamativos.

Así que, sabiendo todo esto ¿comerías insectos más seguido? ¿te atreverías a integrarlos en tu alimentación periódicamente?

¿Deberíamos, en general, comer más insectos?

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