La adicción a Snapchat

Si tienes más de 30 años, seguramente te has hecho esta pregunta: ¿para qué sirve Snapchat?

O más específicamente: ¿cuál es el punto de una aplicación para tomarte fotos con cara de gato o de chatear con tus amigos mandando videos con cara de zombie? Y que además desaparecen en unos minutos en el chat, o 24 horas en las famosas “historias”.

Pues precisamente debes de estártelo preguntando debido a que lo que hace atractivo a Snapchat para las nuevas generaciones es lo que las redes sociales están reemplazando cada vez más: las relaciones interpersonales.

Pero no me malinterpreten. Desde el punto de vista mercadológico, Snapchat es una herramienta más que llega a un mercado específico y puede ser una manera más para empresas y productos de llegar a ese mercado. En este sentido, no es algo malo. Es hasta muy útil.

Ya inclusive se está proyectando que Snapchat comience lentamente a convertirse en la red social que podría llegar a reemplazar a Facebook, o al menos competir directamente con el gigante de Mark Suckerberg.

En pocas palabras, la red del fantasmita es un diamante en bruto por la manera en que la utilizan sus jóvenes usuarios.

Sin embargo, esa misma tendencia de las nuevas generaciones de adoptar rápidamente la manera de comunicarse que les permite Snapchat (y que lo hace tan ingeniosa), es al mismo tiempo la razón del problema que puede generar rápidamente en sus usuarios conforme comienzan a reemplazar la interacción real por la virtual a través de la aplicación. Me explicaré.

La ilusión de intimidad de Snapchat

Entonces, ¿por qué les gusta tanto Snapchat a los menores de 30 años?

Para comenzar, por la novedad. Como en los inicios de las redes sociales, la naturaleza de la juventud de revelarse contra lo establecido los lleva a utilizar la más nueva aplicación que rompa con los estándares de las más conocidas. Pero no por esto se esta convirtiendo en la red social con mas rápidos crecimiento.

Agregado a la novedad, Snapchat tiene un gancho que definitivamente atrapa a las nuevas generaciones y que fomenta una manera diferente de interacción: la fugacidad.

En Snapchat puedes, desde cierto punto de vista, ser tú mismo. Debido a que no se guarda nada en un historial o en un perfil, a diferencia de Facebook o Instagram, Snapchat permite a sus usuarios ser más extrovertidos en sus mensajes. Y todos sabemos que si algo caracteriza la juventud es la extrovertividad.

Pero lo problemático de Snapchat desde el punto de vista psicológico no es que te deje ser tú mismo o que sea una red social diferente a las demás, sino en que fomenta la ilusión de la intimidad.

Debido tanto a lo efímero del contenido de la aplicación, como a la manera más extrovertida de comunicarse entre sí, los usuarios de Snapchat están reemplazando la interacción real con sus amigos por la interacción en la aplicación, por medio de la cual pueden sentir que la comunicación es más íntima, confiando en que desaparece y emula a la manera en que naturalmente nos comunicamos.

Momentos en el tiempo

Cuando convivimos con en el mundo real, todo al final se resume en momentos en el tiempo que desaparecen y quedan solamente en la memoria. Esto es lo que Snapchat emula en la mente de sus usuarios asiduos que todo el día están en la aplicación debido al otro gancho de la misma: la necesidad de responder enseguida de que ves que te llega un mensaje.

Y es que la fugacidad de los mismos, los cuales desaparecen después de haberlos visto, obliga a los usuarios a contestar antes de que la idea se olvide.

Y esto precisamente es un gran problema que fomenta no solo la adicción a la aplicación (en un mundo con cada vez más problemas de déficit de atención), sino también la ilusión de estar relacionándote de verdad con los demás. Cosa muy lejana a la realidad evolutiva de nuestra especie.

Para que relaciones interpersonales fuertes se formen, la presencia física es importante ya que de esta forma se liberan hormonas que fomentan el sentimiento de conexión emocional necesario para relaciones profundas, sanas y estables.

Y como los humanos evolucionamos para interactuar físicamente con nuestros semejantes, es por esto que ningún medio de comunicación, ninguna red social y ninguna aplicación puede en realidad reemplazar hasta ahora lo que nuestra especie requiere para formar lazos emocionales reales con los demás.

Y esto ya está acarreando repercusiones en la sociedad inclusive con las redes sociales y aplicaciones “tradicionales”. No culpemos solo al fantasmita, pero no olvidemos que por la movilidad nativa de la aplicación, es ahora el ejemplo perfecto. Así que imaginen lo que puede causar Snapchat y las que vienen después.

Adicciones inconscientes

Y que quede claro que no estoy declarando que las redes sociales y las aplicaciones de comunicación instantánea son el diablo. Todas tienen su utilidad y son un gran avance en la comunicación humana. Pero al final son solamente eso: medios para facilitar cierto tipo de interacción.

El problema es que en muy poco tiempo, generaciones ya están creciendo literalmente sin relaciones humanas reales debido a la adopción indiscriminada de sistemas de comunicación diseñados para funcionar basados en instintos evolutivos que apenas estamos comenzando a comprender.

Y esta situación siempre será una bomba de tiempo que tarde o temprano estallará. Ya lo está haciendo.

Y los estragos ya los estamos notando quienes conocimos el antes y el ahora de internet, y tenemos la visión de extrapolar el futuro, y estamos viendo cómo es que los jóvenes sin darse cuenta se vuelven adictos al reemplazo de contacto real con sus semejantes, y como eso les está generando problemas emocionales que ya están afectando su vida en una etapa en la que son mucho más vulnerables a los efectos de las adicciones.

¿Cómo es que las redes sociales (todas) se convierten en adicciones? Esto es tema para otro post.