La evolución te engaña

La evolución es un proceso que solamente tiene un objetivo: que la vida siga existiendo. Más específicamente que los genes que construyen la vida sigan existiendo.

Ellos. Los genes.

El individuo en realidad no le interesa a los genes más que solamente como una cápsula para el fin de seguir existiendo.

Así, aunque suene “inhumano” y “frío”, el objetivo de la evolución no es ninguno en específico además de ese. Su objetivo no es llegar a especies complejas e inteligentes, no es que esas especies inteligentes sean felices. Es que puedan propagar sus genes para que las especies tengan más probabilidad de no extinguirse. Simple y llanamente.

Supéralo.

Una vez que comprendes esta parte fría y práctica de la manera en que la vida existe en la Tierra, comienzas a darte cuenta de todos esos detalles que te lo confirman y muy probablemente no habías notado.

Y esta es solamente una corta lista de las maneras en que tus propios instintos (gracias a la información genética que heredaste de tus ancestros) te engañan para intentar cumplir su objetivo: sobrevivir y propagarse. Además la lista incluye lo que te gusta creer que significa, aunque no sea en realidad así.

Y los 7 engaños con los que comenzaremos son:

  1. Lo dulce y lo grasoso es delicioso.
  2. El ejercicio da flojera.
  3. El sexo es para disfrutarlo.
  4. Las relaciones son para beneficio de la pareja.
  5. Tienes muchos amigos en tus redes sociales.
  6. Eres muy racional y decides analizando las opciones.
  7. La inteligencia existe para resolver problemas.

Comencemos.

Engaño #1: Lo dulce y lo grasoso es delicioso

Como ya lo hemos tratado en un post anterior (de hecho en varios), la evolución nos heredó el gusto por ciertos alimentos, de manera que por naturaleza los encontramos atrayentes. Deliciosos, pues.

Hoy sabemos que esa tendencia nuestra a querer consumir dichos alimentos no necesariamente es beneficiosa en el ambiente que hemos creado, debido a que es un instinto que funcionó por millones de años durante la gran mayoría de los cuales esos alimentos eran difíciles de conseguir, pero cuando nuestros ancestros los conseguían obtenían muy valoradas calorías, esenciales para sobrevivir su ambiente.

Así que por esto es que hoy, a pesar de que ni las papitas ni las donas existían en el paleolítico, los carbohidratos y las grasas que contienen siguen siendo un imán para nuestro gusto: a pesar de que ya no tenemos urgencia de conseguir esas calorías como la tenían nuestros ancestros.

Y las marcas que elaboran esos productos lo saben. Y aprovechan que la evolución te engaña y no necesita que tú sepas la razón de tus gustos. Hasta te ayudan a ponerle justificaciones para que “no puedas comer solo una”.

Engaño #2: El ejercicio da flojera

¿Has notado que comenzar a hacer ejercicio es una de las actividades que más difícilmente se pueden adoptar por la mayoría de las personas? Muy seguramente eres una de esas personas.

Y es normal. Es más, es natural que te resistas y procrastines a iniciar con una rutina de actividad física.

Debido a que la actividad física que llevaban a cabo tus ancestros no era opcional y la tenían que hacer como parte de su supervivencia a expensas de las calorías que podían consumir y que debían aprovechar al máximo, cuando esa actividad física no era necesaria, hay un instinto que les decía: siéntate y relájate.

Y te lo sigue diciendo. Pero hoy no te lo dice para que te la pases “concha”, sino para que ahorres esfuerzo innecesario que durante millones de años no era práctico realizar innecesariamente, ya que consumía calorías preciadas.

Y como hoy en realidad no son así de escasas, pero de todos modos obedeces a ese instinto de no esforzarte, esas calorías se te juntan. Y por lo que debes hacer ejercicio es precisamente porque no tuviste que esforzarte lo mismo que tus ancestros para conseguir esas calorías.

Pero como esos genes siguen existiendo, tú sigues siendo víctima de la necesidad de pasártela a gusto cuando puedes. Aunque no debas. Gracias, evolución.

Engaño #3: El sexo es para disfrutarlo

Esta parte, más que otras, es la que a muchos les gusta querer refutar, pero solo lo estarán haciendo en vano porque se comprueba por si sola: ¿Cual es el objetivo de la vida? Seguir. Y ¿cómo hace la vida para seguir? Reproduciéndose. Fin.

Solamente con contestarte estas preguntas te puedes dar cuenta de que a la naturaleza no le interesa en realidad el por qué creas que existe el sexo (como actividad), sino simplemente que lo hagas. Y si algo evolucionó estrategias para fomentarlo es esta parte de la vida de las especies, la reproducción. Y por eso lo confundes muchas veces con amor.

De hecho cientos de artículos pueden escribirse solamente sobre todos estos aspectos que comprueban que, creas lo que creas, al final tus genes solo quieren seguir existiendo en la siguiente generación.

A tus genes no les interesa que el sexo sea disfrutable, pero les conviene debido solamente a que entre más lo disfrutes más lo vas a querer llevar a cabo. Es más, el orgasmo solo existe porque aumenta las posibilidades de un embarazo. Así de simple.

Pero como hoy existen los anticonceptivos, ahora ya podemos tener sexo sin que resulte un embarazo. Así que en este caso nosotros estamos engañando a nuestros genes… y por muchas razones que luego analizaremos, esto le afecta a la psique humana (y mása la femenina) más de lo que nos gusta aceptar.

Engaño #4: Las relaciones son para beneficio de la pareja

¿Qué es lo que hemos estado analizando? Que los genes solo nos utilizan como medio para copiarse en la siguiente generación. Pues debido a esto, es una falacia que las personas quieran relaciones personales con el sexo opuesto para su propio beneficio.

“El objetivo es que sean felices en pareja”, “las relaciones son para beneficio de ambos”, “debes cumplir y deben cumplirte tus caprichos”. Y no me malinterpreten, esto está bien cuando no existen hijos, y solamente por un tiempo. Pero la realidad es que cuando existen hijos, la felicidad y los beneficios para la pareja pasan a segundo plano. Y entre más pronto lo acepte la pareja, aun cuando no existe ningún hijo todavía, mejor. Mejor para los hijos.

La cruda realidad que no les gusta aceptar a muchos y a muchas es que ellos no interesan ya personalmente porque el objetivo de las relaciones de pareja es la reproducción. Es decir, los hijos.

Y la naturaleza te engaña con conceptos como el amor solamente para que te reproduzcas, pases los genes a la siguiente generación y te ocupes de que sobrevivan sanos. Así que ese bolso que tanto se te antoja cuando ya eres madre debes olvidarlo porque caer en el antojo solamente significa que tu hijo no es lo suficientemente importante. Tengas o no los suficientes recursos como para comprarla y aunque no afecte tu economía y por ende la de tu hijo o hijos.

La realidad es que no necesitas ese bolso. Pero de nuevo, la evolución te engaña y hace que se te antojen cosas que no necesitas por razones que no comprendes, pero que eran válidas para nuestros ancestros. Más ya no lo son hoy.

Engaño #5: Tienes muchos amigos en tus redes sociales

Como Simon Sinek lo repite continuamente, las redes sociales son una herramienta de doble filo que, a pesar de que tienen su utilidad y nos han ayudado a estar comunicados entre nosotros, también engaña a esa parte de nuestro cerebro que necesita relaciones interpersonales para sobrevivir. O al menos esa parte que nuestros ancestros necesitaban para fomentar el trabajo en equipo y en comunidad.

La diferencia es que en el caso de nuestros ancestros esa necesidad era llenada con relaciones interpersonales de verdad, en vivo, de valor y que fomentaba la cohesión comunitaria. Y las redes sociales web no lo hacen en realidad.

La evolución integró en tu psicología la necesidad de sentirte parte de un grupo y de tener amigos precisamente para ayudar a la supervivencia del ser humano como especie social que hace mucho más en grupo que individualmente. De modo que te sientes bien teniendo amigos y es lo que las redes sociales te hacen sentir con cada notificación de mensaje o comentario o, mejor aún, de que alguien te agregó como su contacto.

Pero esos amigos no son reales. Las relaciones digitales nunca podrán reemplazar sanamente a las relaciones en vivo. Creer que si implica problemas psicológicos presentes y futuros que ya estamos viendo en las nuevas generaciones.

La realidad es que en promedio solamente puedes tener entre 150 y 180 relaciones de amistad funcionales. El resto es solo ilusión.

Engaño #6: Eres muy racional y decides analizando las opciones

A la evolución le interesa que vivas en grupo. El ser humano es una especie que desde que dejó los árboles africanos hace unos 6 millones de años, ha dependido del trabajo en equipo y de la convivencia para sobrevivir y prosperar en el planeta.

Solos podemos lograr muy poco. Incluyendo tomar decisiones funcionales. De modo que la mayoría de las veces, cuando crees que tiene la razón porque analizaste la realidad, es muy probable que solamente estés defendiendo tu punto de vista personal y sesgado por tus creencias y preferencias.

¿Y qué tiene que ver el trabajo en equipo o la convivencia con nuestra tendencia a defender nuestro punto, sea verdad o no lo que creamos? Porque cuando cada quien tiene argumentos para su punto y lo discuten en equipo, es mucho más probable que se llegue a una decisión funcional, práctica y que les conviene a todos.

Es por esto que siempre tienes la tendencia a encontrar razones que apoyan tu punto de vista y a encontrar las fallas en los razonamientos de los demás. No porque sea verdad, sino porque conviene para las decisiones en sociedad.

Engaño #7: La inteligencia existe para resolver problemas

Este engaño está muy relacionado a los dos anteriores pero es importante definirlo por separado debido a que de éste engaño derivan muchos detalles del comportamiento humano que evolucionaron por razones muy diferentes a la que hoy les asignamos.

Nos gusta creer que la inteligencia humana evolucionó para resolver problemas prácticos como para inventar herramientas y técnicas para hacerla vida y el trabajo más fáciles, pero la realidad es que la inteligencia está más relacionada con nuestra capacidad de socialización que con la resolución de problemas.

Conforme nuestros ancestros se vieron obligados a adaptarse a un clima y un ambiente diferentes, la sociabilidad de la especie se fue haciendo cada vez más importante y de beneficio para la sobrevivencia, de manera que la evolución fue integrando en nuestros genes adaptaciones que sirvieran para fomentar esa sociabilidad y la capacidad de vivir en grupo para prosperar más fácilmente.

Y una de esas capacidades es el lenguaje, una de las principales diferencias entre los seres humanos y el resto de los seres vivos del paneta. Porque si somos la especie reinante es precisamente, más que por nuestra inteligencia, por la capacidad de comunicación casi ilimitada que tenemos comparada con la del resto de las especies.

¿Y para qué sirve la comunicación? Para intercambiar información, es verdad. Pero ¿qué tipo de información es la que intercambias más seguido? Créeme, no es la información técnica y compleja que supondrías porque somos inteligentes.

Es el chisme.

¿Qué hace fulanito cuando fulanita no está? ¿Ya anda fulanita buscando novio? ¿Ya consiguió fulanito un buen trabajo? ¿Ya se andan mudando los vecinos? ¿No dejan de pelear fulanito y zutanita? ¿Ya supiste que hay nuevo instructor de pilates?

Esa es la comunicación en la que más tiempo ocupamos. Y es para lo que evolucionó tu inteligencia en realidad porque eso fomenta la convivencia en sociedad, la vida en comunidad. El chisme le permitió a todos nuestros ancestros a estar al tanto de su vida en grupo para todo lo demás que implica vivir en sociedad.

Nuestra capacidad de utilizar la inteligencia para otras razones realmente complejas como la ciencia, la tecnología, las técnicas y el análisis de información como la que lees en este blog, es solamente un subproducto que hoy podemos aprovechar. Bueno, algunos.

Así que, ni eres tan inteligente como crees, y ni siquiera lo eres por las razones que te gusta creer.

La evolución tiene mucho hilo

Y estos son solo unos cuantos puntos generales que prueban que los seres humanos modernos gustan de auto-engañarse a pesar de que el tiro por la culata de no comprender las razones reales de nuestras decisiones nos sale a cada rato.

En posteriores artículos seguiremos con el tema. Muy probablemente con algunos más polémicos. Así que ¿cuál es el engaño que más sientes afecta a la humanidad no comprenderlo?