Fidget Spinner

Los encuentras agotados en varias tiendas. Son el juguete más buscado no solo por chicos, sino también por sus padres. Se convirtió en el juguete de moda y es tan popular que hasta los pequeñines lo llevan a la escuela. El famoso fidget spinner.

El juguete que además de ser deseado por los niños por entretenido, el spinner es buscado por sus padres por sus supuestas características beneficiosas para el cerebro en desarrollo, y especialmente para niños con problemas de atención.

Varias versiones ya circulan desde hace tiempo sobre su origen y sus supuestos beneficios, pero la verdad sobre este artilugio es menos profunda de lo que se pregona. Y de hecho hasta incongruente.

El origen

A pesar de las versiones que deambulan en la web de que su inventora los ideó con el propósito de ayudar a su hijo con autismo (o con déficit de atención, según la versión), el origen de la idea es mucho más banal: su inventora, de quien su patente expiró en 2005, Catherine Hettinger tuvo la idea de un juguete que entretuviera mejor a los niños y los calmara, comparado con el “juego” de arrojar piedras a los policías, esto cuando presenció esas escenas mientras visitaba a su hermana Israel.

Pero, como ya se sabe, la idea del spinner de Hettinger no despegó y hasta Hasbro no vio beneficio en producir el juguete, y se perdió en el olvido… hasta hace unos meses, gracias a la popularidad que alcanzaron en línea algunos videos de adolescentes haciendo trucos con ellos.

El juguete más amado y el más odiado

Maestras, maestros e inclusive instituciones en distintas partes del mundo han ya prohibido los famosos spinners en clase y en las escuelas, alegando que no son otra cosa más que una distracción para los alumnos.

Pero ¿no se supone, como piensan de hecho otros maestros, que son beneficiosos para los niños con problemas de aprendizaje y atención?

Pues precisamente, a pesar de que esa es una de las principales razones por las que muchos niños tienen el juguete, la realidad es que esa afirmación no es más que truco mercadológico que no está basado en ningún estudio específico, estudio que hasta la fecha ni siquiera existe.

Lo que sí existe es la relación entre los spinners y los juguetes de los cuales obtuvieron lo de “fidget”.

Fidget Cube

Lo fidget en el fidget spinner

Debido en gran parte al aumento en la detección de problemas de desarrollo cerebral como el autismo y el desorden de déficit de atención e hiperactividad, en los últimos años han estado saliendo al mercado “juguetes” para niños y adultos diseñados como una especie de tratamiento para estos trastornos.

Denominados fidget toys (el más famoso de ellos el cubo fidget), estos juguetes aminoran los obstáculos que trastornos como el autismo y el déficit de atención interponen en el aprendizaje y la atención al mantener ocupado al individuo en el plano motriz, de manera que lo deja un poco más atento a, por ejemplo, la información que el maestro expone en una clase, ya que sus dedos se encuentran ocupados presionando pequeños botones y moviendo una palanca que no necesitan estar viendo, sino solo sintiendo.

Este tipo de artilugios si han sido estudiados y tienen su base neurobiológica para ser recomendados por profesionales como benéficos para individuos con problemas tanto de autismo como de déficit de atención.

Sin embargo, el famoso fidget spinner, a pesar de robarse lo fidget del cubo, aunque puede resultar beneficioso para individuos con autismo, de hecho puede llegar a ser contraproducente para niños con déficit de atención por el simple hecho de que, por la manera en que funciona, no permite al niño dejar libre su atención mental para poner atención en lo que debe, sino que ocupa tanto su atención motriz como visual para poder mantener en rotación el juguete.

De esta forma, como se quejan muchos maestros, un fidget spinner (al cual no se le debería de llamar fidget por lo mismo) es de hecho un detrimento a la capacidad de atención de cualquier niño a la hora de estar en clase o en cualquier otra actividad importante, debido a que demanda prácticamente toda su atención en el movimiento y funcionamiento del juguete, dejando poca o nada de capacidad para por ejemplo, absorber información de su profesor… o de sus padres, mientras juega con él.

La mentira que quieres creer

Así que, como comúnmente pasa, en el caso de los spinners la mentira de que es beneficioso es lo que en gran medida los ha hecho populares por el hecho de que, como bien lo apuntó un amigo en la rápida encuesta de opinión que publiqué en Facebook, su publicidad engañosa hace uso del sesgo de confirmación al que tienden muchos de esos padres que se niegan a aceptar que su hijos (o hijos) con déficit de atención e hiperactividad necesitan más trabajo de su parte como progenitores, y así que para compensar su falta de compromiso (o de conocimiento) con el desarrollo de sus retoños, quieren creer que un simple juguete que se puso de moda será la solución.

Y en este caso, como casi todo el tiempo, la salida fácil no es en realidad salida. De hecho, en este caso, los hunde más en la oscuridad.

Así, que aunque tampoco son del diablo como el irrisorio pastor del infame video pregona, tampoco son la solución al déficit de atención, el cual de hecho tendremos que tratar en un próximo post de El Raptor Blog, debido a tantas leyendas urbanas que también la gente cree al respecto.

Pero si tu caso es más de autismo que de déficit de atención, un spinner si puede considerarse fidget en ciertas circunstancias y ser de hecho beneficioso.

Spinner en clase